DIARIO DE A BORDO:
HOJA DE RUTA
8 DE JULIO DEL 2010: PARIS
RESUMEN DE JORNADA:
COMANDANTE: ROMAN GARCIA
SEGUNDO DE A BORDO: FERNANDO ABELLA
TRIPULACION: DIANA RIPOLL, ELSA GARCIA, MARTA GARCIA E IVAN SOBRINO
Amanecemos más tarde de lo que hemos hecho el resto de días, pues el palizón a andar de ayer merecía un descanso en condiciones dado que hoy teníamos planeado un nuevo y agitado día por Paris.
Poco a poco nos levantamos y desayunamos por turnos mientras el resto acude a la ducha, duchándonos también por turnos. Es aquí donde el grumete Iván, último en ducharse al ser el último en levantarse, tiene un nuevo problema al quedarse encerrado en la ducha de los baños del camping, teniendo que hacer escalada para poder salir del mismo produciéndose un leve corte en el brazo, a pesar de que él creía que se le saldrían las tripas por la herida.
| La plaza de la Bastilla |
Cuando por fin llegamos al centro de Paris cogemos el metro, bendita su puntualidad pero por dios que calor y que dejado está, llegamos a la bastilla donde podemos comprar UN PERIÓDICO ESPAÑOL. Así, compramos EL PAÍS, donde destaca la victoria de la Selección española frente a la alemana, lo que volvemos a disfrutar y a gozar, sin llegar todavía a creérnoslo del todo.
Sin llegar a detenernos más de lo debido, ponemos rumbo a la catedral de Notre Dame.
Llegamos a la catedral, donde empezamos a hacer cola para poder verla y subir hasta el final, donde según dicen podremos disfrutar de unas vistas increíbles de Paris. Mientras hacemos tiempo, vamos viendo la guía de la ciudad y decidiendo la ruta a seguir el resto del día y durante el día de mañana, mientras nos turnamos en guardar cola y en cruzar a la acera de enfrente – en sentido total y literal, nada de figurado -- donde a la sombra nos vamos tomando unos helados y unas botellas de agua, por las que pagamos un precio insultante, entre todos. El calor aprieta, y la espera se hace larga y sufrida.
Finalmente logramos entrar en la catedral y podemos ascender por una de sus torres, no sin cierta dificultad al no caberme los pies casi ni subiendo de lado en los peldaños a medida que ascendíamos, lo que me llevo a acordarme de la santísima madre del arquitecto de semejante obra de arte, llegando al final del todo realizando varias paradas en las zonas indicadas para fotografiarnos con las consabidas gárgolas que ya se hicieran famosas a lo largo de la historia y por la película de Disney, descubriendo que es mentira que estén vivas.
| Gárgola |
| Gárgola |
| Gárgola |
| El panteón |
Una vez estamos en el Panteon, decidimos que dado que Ivan es el que entra gratis y el resto no estamos muy por la labor de pagar más, asi que cámara en mano, el grumete pasa solo al Panteon. Ventajas de no tener aun los 20 y ser estudiante aun.
Tras la corta visita, por nuestra parte, ya que Ivan la aprovechó a fondo, nos ponemos nuevamente en marcha hacia un destino famoso fílmica y literariamente. Saint Sulpice, donde nace la famosa línea roja, citada en el Codigo Da Vinci, y que aparece en la misma película.
La impresión que me dejó la iglesia fue superior a lo esperado, ya que me esperaba una iglesia mucho más pequeña. Sin duda mereció la pena, sobre todo para poder ver la famosa línea rosa, aunque al verla, Iván preguntara ¿Y esto es lo que hemos venido a ver, esto es la línea rosa?
Tras una parada a comer en los jardines de Luxemburgo, una vez más, bocadillos de embutido que montamos en un banco del parque tras comprar pan en una cercana panadería y agua en un bar cercano, seguimos nuestro camino para ver si podemos llegar al Louvre a tiempo para visitarlo. Dado que parece que vamos con tiempo, decidimos ir andando.
A punto de sufrir una insolación llegamos al Louvre, donde en una pequeña fuente en un patio anexo a la entrada principal del Louvre, la entrada ya famosa de las pirámides de cristal, nos damos un remojón metiendo casi la cabeza en el interior de las mismas. Tras unos minutos tirados, de nuevo literalmente, en el patio ya mencionado, nos ponemos en marcha para entrar en el Louvre, y así lo hacemos.
Entramos en el Louvre, y ya en el recibidor del mismo, la magnitud impresionante del majestuoso edificio nos sobrecoge (toma cursilada) haciéndonos prever una jornada maravillosa.
Tras realizar una visita a los lavabos del museo, nos disponemos a adquirir las entradas del museo, dándonos cuenta de que este cierra en quince minutos, por lo que no nos dará tiempo a ver nada, y decidimos que lo mejor es dejar la visita para mañana, así que, finalmente nos ponemos finalmente en marcha para volver al camping, a casa, a la caravana, dando un nuevo paseo, parando en los Jardines de las Tullerias donde de nuevo nos remojamos en las fuentes por las que nos cruzamos. El calor es insoportable, y de vuelta a la caravana, pasamos por la plaza de la concordia, los campos elíseos, donde Elsa casi sufre un tabardillo debido al insoportable calor, obligándonos a parar para repostar agua y teniendo que hacer una parada un poco más adelante, ya en el Arco del Triunfo, donde descansamos unos minutos, los justos para que Iván, de nuevo por la cara, es el único que sube a ver el impresionante monumento, y donde soy yo el que ve más de cerca en esta ocasión el suelo parisino al esmorrarme desde una doble altura del arco en donde me había subido para hacer unas fotos. Una pena, el suelo, digo, duro como la piedra, oye.
| Vista desde el Arco del triunfo |
Mientras lavamos la ropa en los lavabos del camping y la ponemos a secar, nace un mito ya: La rumanita. Y solo digo eso. Interesados en saber más, preguntar a la tripulante Marta García.
Tras cenar nos volvemos a sentar en el suelo, de nuevo con unas cervecitas, a hacer algo de tiempo antes de dormirnos. El cansancio es notorio, pero ha merecido todo la pena, y aun nos queda viaje.
Esa noche, antes de acostarnos, el grumete Ivan Sobrino, tras la enésima visita por internet a la página de la universidad, descubrió que había aprobado sus exámenes. Para celebrarlo se fue a dar un paseo por el camping con la tripulante Elsa García. El estado de nervios del grumete había… Bueno, disminuido, y toso lo celebramos.
Tras volver de la excursión nocturna, llegamos a la conclusión de que hoy vamos a dormir todos muy bien. El cuerpo empieza a notar la paliza, y las caídas. ¡¡Jo que daño!!
FIN DE ENTRADA.
FDO. : FERNANDO ABELLA – SEGUNDO DE A BORDO
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